La educación en valores. Una auténtica inversión en la persona.

En tiempos de crisis puede parecer prescindible todo lo que relacionado con valores, virtudes y formación humana. Parece que la primera, la última y todas las demás palabras la tienen los economistas y los que se dedican a menesteres técnicos. Es difícil ver el horizonte entre tanta niebla. Pero lo cierto es que entre tanta discusión “económica” estamos tirando lo que realmente ha sido el logro del hombre occidental: la formación humana. Y sin una sólida base humana, cualquier sociedad que construyamos tiene, inevitablemente sus días contados. Estará a merced de gente cuyo valor principal es el dinero. No conoceremos fines y todo será medio (-cre).

Ciertamente, la solución a la crisis está en el mismo hombre, en su humanidad, en su sociabilidad, en su inteligencia, en sus virtudes, en sus esperanzas, etc.

Debemos plantearnos qué legado vamos a dejar a nuestros hijos. Porque no solo estamos dejando un mundo arruinado económicamente (¿veremos el Parthenon en venta?), estamos acabando con algo con que es imposible comerciar (menos mal): con el ser humano y su educación. La verdadera víctima de la crisis (provocada por otros seres humanos) es el mismo hombre. Un repasito a Rousseau y a Kant no le vendría mal a alguno o alguna.

En educación, por ejemplo, nos ofrecen miles de asignaturas nuevas (por cierto todas relacionadas con la economía) cuando lo fundamental está sin acabar. Me da la impresión de que están comenzando la casa por el tejado. Y así es imposible. La casa se queda sin puertas y en manos de intereses comerciales.

Realmente esto tiene solución, la veo, pero no hay voluntad. Debe ser que la inversión a largo plazo no interesa. Pagaremos por ello. Me conformo con hacer ver a quien lea esto que el ser humano y su educación no es un medio, no es algo cuantitativo sino un fin en sí mismo, algo plenamente cualitativo, fuera del alcance del comercial.

Sirva para ilustrar mi idea la siguiente escena de la película “El club de los emperadores”.

Escena del “El club de los emperadores”

El vicario saboyano

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Archivado bajo Filosofía, Filosofía y Ciudadanía, Haciendo filosofía, Sobre la educación

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