Apologia de la educación pública

 

Lo que estamos viviendo estos días en el mundo educativo creo que no se ha vivido jamás. Llevo trece años siendo profesor y algunos más en tareas educativas. Y tengo que decir que tengo la suerte de dedicarme a lo que me gusta. Yo disfruto dando clase, haciendo actividades, excursiones, etc. Yo a esto no lo llamo “vocación”. La “vocación” es una llamada, y esto implica que hay otro que llama. A mí no me ha llamado nadie, pero cuando voy al instituto por la mañana, voy contento e intento todos los días dar clase con una sonrisa. Y para ser sincero, no me cuesta mucho. Tengo multitud de testigos (mis alumnos). He tenido éxitos y fracasos (no puedo determinarlos ya que la educación es cualitativa no cuantitativa) pero siempre intento mejorar y aprender.

Pero lo que estoy viendo y escuchando estos días me están amargando un poco la vida. Empecemos por lo que más me duele. Escuché no hace mucho (el miércoles) un reproche de parte de una persona que debería defender a los que son sus trabajadores. Según esa persona los profesores de secundaria nos quejábamos por trabajar  sólo 20 horas a la semana. En ese momento me vino a la cabeza una sensación muy desagradable de haber perdido el tiempo (no es la primera vez que tengo esa sensación). ¡Como se puede decir eso! ¡Es poco menos que un insulto!

Las horas de preparación, de calificación, de evaluación, de autoevaluación. Horas de reuniones para nada. Días de formación tirados a la basura. Reuniones con padres a cualquier hora para nada. Alguna noche en vela por los problemas que te plantea algún alumno o por algún fallo, el tiempo empleado en sopesar alguna decisión importante para la vida de los alumnos. Todo este tiempo “vaporizado” (creo que esta expresión de Orwell es la más adecuada en este momento).

Mi único consuelo es el saber que hay alumnos,  alumnas padres y compañeros que saben que eso no es así. Que en este trabajo hay mucho tiempo y mucha vida invertida. Sabemos que hay profesores que incluso trabajan menos (atentos este espécimen habita en todos las plantillas y trabajos). Pero los hay (y muchos) que trabajan más y son un ejemplo.

Por desgracia en la sociedad hay mucha gente y más de uno aplaudirá la mentira. Si es así supongo que lo harán por ignorancia. Quizá no han tenido la oportunidad de haber estado con algún profesor o profesora que les haya marcado en su vida. Es triste.

“La obligación del Soberano y del Estado es la de establecer y sostener aquellas instituciones y obras publicas que, aun siendo ventajosas en sumo grado a toda la sociedad, son, no obstante, de tal naturaleza que la utilidad nunca podría recompensar su costo a un individuo o a un corto numero de ellos, y, por lo mismo, no debe esperarse que estos se aventuren a fundarlas ni a mantenerlas. […]” Estas palabras son de Adam Smith (La riqueza de las naciones. Parte III). Siempre he sido un defensor de la educación pública (como de la sanidad pública, a la que debo el que hoy pueda ver). Parece ser que las ideas liberales también. La educación pública ofrece algo que ni en sueños puede ofrecer una “empresa educativa”: calidad, universalidad y una auténtica labor educativa sin manchas de  interés (no solo económico). Los gobiernos no pueden delegar una responsabilidad como la educación (o la sanidad) a empresas “sin ánimo de lucro” (me suena un poco contradictorio) que hacen auditorías a sus profesores y encuestas de satisfacción a los alumnos. El Estado debe garantizar estos míninos, es su gran responsabilidad.

Pero la “opinión pública” dicta sentencia. Y sin conocer, apartan a la escuela pública, la colocan en un segundo escalón sin ningún tipo de criterio. No encuentro explicación.

Creo que el artículo 1 de nuestra Constitución está en serio peligro. No hablo del Estado de Bienestar sino de “Estado social y democrático de derecho”. Si perdemos la educación (en todos sus sentidos) perdemos el rumbo y entonces si nos encontraremos con un problema.

Pero estamos a tiempo. No se preocupen que seguiré dando clase de la misma forma.

 

 

El vicario saboyano.

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1 comentario

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Una respuesta a “Apologia de la educación pública

  1. Sara Quannebi Badrane 4ºA

    1-
    La primera cita creo que quiere decir que aunque veamos el dolor de las personas o una catástrofe a través de las imágenes, seguimos teniendo los mismos tipos de reacciones, por ejemplo, una de ellas es la paz (y no la guerra) o totalmente lo contrario una venganza y también como la conciencia, que aunque recibe un montón de información fotográfica no se da cuenta de que suceden cosas malas. Es decir da igual donde o con que medio se pueda ver el dolor de una persona siempre existen estas mismas reacciones.

    La segunda cita creo que quiere decir que no importaría apartarse un poco de la sociedad, de la vida en sí, de la vida social, de todo el mundo que gira a tu alrededor…, para recapacitar, pensar y reflexionar.
    Y también que una persona que este golpeando, pegando o maltratando a otra persona no lo puede hacer mientras piensa, si no que lo hace inconscientemente de sus actos y de los hechos que conllevan lo que esta haciendo.

    2-
    Es una imagen que refleja lo duro que puede ser la guerra. En ella se ve como tan solo unos niños intentan huir sin saber a donde ir y sin saber a quien acudir. También se puede ver la profundidad del sufrimiento y la desesperación que ellos sienten.

    3-
    Yo creo que lo que pudo haber sucedido es que todas las familias estaban comportándose como si fuese un día normal realizando sus recados, los niños yendo a la escuela.etc. Hasta que de pronto les sorprendió un avión al que cada vez escuchaban más cerca. En ese momento el avión soltó varias bombas y estas iban destruyendo todo lo que encontraban a su paso. Nadie sabía que hacer, ya que les pilló de improvisto, y todo el mundo corría desesperadamente sin saber a donde ir. Los niños huían en direcciones opuestas a las de sus padres y lloraban al no saber donde estaban. Ellos simplemente corrían y como los niños son tan curiosos se detenían para ver que es lo que pasaba a sus espaldas.

    4-
    Los sentimientos que ha producido en mi esta fotografía son tristeza, sufrimiento y empatía.
    Como ha podido suceder una catástrofe de estas dimensiones es algo desconocido para mí pero ha debido de ser algo muy importante para llegar a desencadenar una guerra como esta.
    Se puede evitar concienciando a toda la humanidad de que de la guerra solo se obtienen resultados negativos y que si no se llega a un acuerdo la guerra no debe ser una opción.

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