Para pensar

Leyendo El maestro ignorante de jacques Ranciére (lectura que aconsejo a todo el que se dedique a la educación) me he encontrado con estas palabras. Os las dejo por si podéis dedicar un poco de tiempo a reflexionar:

Hobbes hizo al respecto un poema más atento que el  de Rousseau: el mal social no proviene del primero al que se le ocurrió decir: “Esto es mío”; proviene del primero al que se le ocurrió decir: “Tú no eres mi igual”. La desigualdad no es la consecuencia de nada, es una pasión primitiva; o, más exactamente, no tiene otra causa que la igualdad. La pasión por la desigualdad es el vértigo de la igualdad, la pereza ante la tarea infinita que ésta exige, el miedo ante lo que un ser razonable se debe a sí mismo. Es más fácil compararse, establecer el intercambio social como ese trueque de gloria y de menosprecio donde cada uno recibe una superioridad como contrapartida de la inferioridad que confiesa.

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